En cuantas ocasiones nos descubrimos aferrándonos con fuerza a lo que conocemos. A menudo nos encadenamos a
- La necesidad de control
- El prestigio y el reconocimiento externo
- Una falsa sensación de seguridad
- El poder y las posesiones
- La necesidad de tener razón
- Incluso a una determinada imagen de nosotros mismos.
La paradoja psicológica; es que aquello que nos puedes soltar termina siendo aquello que impide tu libertad.
Para recuperar nuestra libertad interior, es necesario un ejercicio consciente de desprendimiento. Sin embargo, sabemos que no es un proceso fácil.
Parte de la tensión humana nace de una contradicción interna: deseamos cambiar, pero al mismo tiempo queremos conservar intactas nuestras seguridades. Queremos volar pero sin soltar las ramas
Para que puedas reflexionar sobre cómo opera esta dinámica en tu propia vida, te invito a mirarte en el espejo a través de estas preguntas:
-¿A qué objetos, personas o situaciones me aferro?
– ¿Qué es lo que me cuesta más soltar, y qué creo que perderé si lo hago?
-¿Dónde busco mi seguridad cuando la incertidumbre me abruma?
-¿Puedo confiar en la vida, incluso cuando no controlo lo que va a suceder?



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