Creemos que conocemos a los más cercanos y que sabemos cómo van a reaccionar en muchas ocasiones, y lo cierto es que los demás nos sorprenden, no hacen lo que creíamos, no son lo que pensábamos, o cómo es posible que ahora haga esto.
El asunto es que tenemos una imagen cristalizada de la persona, y no nos damos cuenta que la persona va cambiando, y tú también y como ambos vais cambiando, ni el otro se comporta igual ni tú miras con la misma mirada aunque pienses que sí.
En estos días estivales, que compartimos más tiempo con los más cercanos o se dan situaciones de compartir espacios con amigos, familia, nuevos o viejos conocidos, alguien que viene a tu casa unos días o viceversa, y un sinfín de circunstancias diferentes en torno a lo relacional, a tener en cuenta una serie de sugerencias:
- Por mucho que creas conocer al otro o creas conocerte, cuando se dan una serie de causas y circunstancias, no sabemos por dónde van a salir o por dónde vamos a salir, con lo cual dosis de calma y paciencia.
- No esperes del que tienes enfrente que haga lo mismo que tú, porque el otro hace lo que hace y será diferente, que sea diferente no quiere decir que sea peor, ahora sí, la comunicación será necesaria para poder llegar a acuerdos en los días que compartáis.
- No en juicios u opines del otro, porque esto lo único que va a hacerte es “mala sangre” y a pasar estos días con careto, así es que intenta suavizar, ya que es una situación particular que sólo se da unos días al año, y que pasará.
- Si la situación es incómoda y quieres que paso lo antes posible, ya sabes tira de todo aquello que sea benéfico para pasar esos días, con tu “ comunidad habitual” o con una “ comunidad diferente”.



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