A lo largo de la vida, van aconteciendo situaciones que te rompen, cambios que no esperas, giros en el carril, que te llevan por otros recorridos, recorridos que no suelen ser lo que esperabas y ahí está el tema, que si tu vida no coincide con tu expectativa, y dependiendo de la fuerza de la expectativa y la creencia, la persona, siente más o menos, la ruptura.
Las cuestiones que te rompen dependiendo de la persona y la situación, pueden ser de muy diversa índole, cambio de ciudad, de trabajo, ruptura de pareja, acontecimientos familiares inesperados, estudios que se truncan etc., aunque en realidad esto tiene una variedad muy amplia, porque cada persona es un mundo en torno a lo que toca con su vulnerabilidad.
El asunto de fondo es una dificultad para adaptarse a la nueva situación, y en este intento de adaptación, el cuerpo y la mente se adapta, con conductas que son desadaptativas, las más frecuentes la ansiedad o la tristeza, en el medio de estas dos un repertorio florido de diversos calibres, y esto sucede para que te des cuenta, y dejes la pelea que te traes contigo mismo o con lo de fuera en torno a lo acontecido, ya que hay una gran parte de variables que no vas a poder controlar, y que si en vez de estar en ese intento de control, sencillamente te dejas llevar y nadas por las olas de lo que acontece, en vez de ir contracorriente, lo que en un primer momento vives de una forma caótica, luego puede ir a tu favor, Porque bueno o malo ¿Quién sabe?



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