Llega el verano, vacaciones, tiempo libre y la necesidad de quedar reportaje gráfico de lo que los días de asueto deparan.
Instagram, ese medio conocido por todos, para decir estoy aquí, estoy haciendo esto, me lo estoy pasando en grande, estoy en un determinado lugar geográfico, estoy con mi pareja, amigos, familia, estoy y soy, y me voy reconociendo mediante los comentarios, likes, que van dejando los demás, acerca de lo que hago, acerca de lo que soy.
El asunto es que parece que si esto no sucede, es cómo si no se hubiera hecho, o no se hubiera estado, según se informa, en general importa más lo que digan de la foto, que lo que tú has sentido estando en ese lugar, con esas personas o viviendo esa experiencia.
Por su puesto que pienso que las redes sociales son valiosas, el tema es el uso, y ya no solo el uso, sino cómo vivo yo como persona lo que ocurre en una determinada red social y si estoy más pendiente de lo que sucede en lo virtual, que de vivir mis días de vacaciones.
Concretando, que si el sentirte querido, integrado, valorado, viene constantemente de la mirada virtual de los de fuera, cada vez vas a estar más pendiente intentando que en ese mundo virtual todo sea “bonito y perfecto”, y mientras tanto tu auto- sostén se va difuminando.
Cómo propuesta para tus días libres, quizá descansar algo del uso de las redes sociales, o subir alguna foto menos, o hacer pequeños descansos sin el móvil, para experienciar qué es lo que sucede y cómo se siente tu cuerpo.
Esta propuesta parte, de conversaciones, en las que muchos de vosotros me comentáis, este debate mental, entre el uso del móvil en general y el agotamiento que por otro lado supone, por tanto queda ver ¿Cómo es esto en tu experiencia?



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